Cuando la temperatura ambiental, o en el entorno de trabajo, es alta, el trabajador puede sufrir estrés térmico por calor, diferentes efectos patológicos que se producen en el organismo cuando el sujeto está sometido a altas temperaturas. Lo principal es que se realicen tareas preventivas para que no llegue el temido golpe de calor, que puede provocar mareos, náuseas o incluso la muerte.

La prevención está relacionada con la información que recibe el trabajador sobre las actuaciones que debe desarrollar cuando hay temperaturas extremas, que le afectarán en mayor o menor medida según su fisionomía, salud general, etc.

¿Hace calor, trabajas al aire libre, en entornos con temperaturas elevadas, la intensidad de tu tarea es media o alta…? Estas son algunas de las recomendaciones que debes tener en cuenta:

 

  1. Descanso cada cierto tiempo. En función de la carga de trabajo, deberás descansar una parte de tu jornada laboral, reduciendo así el efecto del calor en tu organismo.

Los técnicos de prevención calcularán el tiempo máximo de permanencia en el puesto de trabajo. Para ello, estudiarán el ambiente térmico, teniendo en cuenta la radiación térmica, la humedad y los trabajos que impliquen esfuerzo físico.

El índice WBGT (Wet Bulb Globe Thermometer) calcula la humedad, temperatura en la cabeza del trabajador y la temperatura del cuerpo para establecer los tiempos de exposición en el trabajo y los de descanso.

 

  1. Refrescarse e hidratarse. Ingerir líquidos, evitando la cafeína (porque aumenta la temperatura corporal). Se recomienda elegir agua o bebidas isotónicas.

En sectores en los que la carga de trabajo es elevada (construcción, industria, etc.) se ha optado por implantar la jornada intensiva durante los meses de mayor calor.

 

|Fotografía: UnShuttered Soul|

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